Hacienda Toledo Ramos: Compromiso Familiar

Hacienda Toledo Ramos

Son más de cuatro generaciones las que han perpetuado la tradición familiar.

Es bonito seguir la tradición. Seguir y cada día mejorar las cosas, renovando a cosas nuevas, implementando cosas nuevas e ir modernizándonos”, compartió Alex Toledo, presidente y fundador de Hacienda Toledo Ramos.

Los inicios de la vaquería actualmente situada en Moca se remontan a los años de infancia de Alex, también presidente de la Asociación de Productores de Leche de Camuy.

Yo soy la cuarta generación en esta rama de la agricultura, y le ayudé a mi papá desde muy pequeño. Papi (Taty) tenía 2 vaquerías. A una de ellas le decíamos ‘la escuelita’ porque todos empezamos ahí. Mis hermanos y yo (Carlos y Alfredito) empezamos ahí y fuimos adquiriendo destrezas hasta que nos hicimos propietarios de nuestras fincas”, recordó Alex.

Alex Toledo comenzó su camino como líder de la vaquería en el 1992, con una finca alquilada en Camuy. Tres años más tarde, el 1 de diciembre, comenzó lo que hoy día se conoce como Hacienda Toledo Ramos. En el 1995, cuando mudaron su proyecto agrícola a la capital del mundillo, producían entre 18,000 a 20,000 cuartillos de leche y contaban con 50 vacas. Ahora, 25 años más tarde, producen 113,000 cuartillos de leche y cuentan con aproximadamente 700 vacas, que varían entre las razas bovinas Holstein, Red Holstein, Brown Swiss y Jersey.

Compromiso Familiar

En la etapa prematura de la producción, Alex se encargaba a diario de las tareas en la vaquería, y hasta vislumbraba que su familia – hijos y esposa – se desarrollaran en otras áreas distintas a la agricultura. Todo iba viento en popa, como se dice coloquialmente, pero la calma y la división de profesiones no duró para siempre. Alex sufrió una condición de salud y su esposa, Aixa Ramos, se enrolló las mangas, aprendió todo sobre las distintas áreas del negocio y echó la producción hacia adelante. Desde entonces, el compromiso familiar es factor esencial en las tareas diarias de esta vaquería.

“Esto ya es parte de nosotros como familia. Yo corro lo administrativo. Alex corre todo el field. Nos envolvemos todos en distintas áreas. Todo lo que sea necesario. Todos tratamos de poner nuestro granito de arena por que esto es lo que tenemos en nuestras manos”, expresó Aixa, mano derecha de Alex y propietaria de la Hacienda.

Alex, Aixa, sus 3 hijos – Emanuel, de 20 años; Joel, de 19 años; y Zack de 13 años – y sus empleados – algunos con más de 25 años de compromiso – persisten a diario contra vientos, lluvias y todo lo que traiga el camino para perpetuar la Hacienda familiar.

Hacienda Toledo Ramos

Retos de la Vaquería

Las tareas de la vaquería son 24 horas al día, 7 días a la semana. El ganado vacuno, sin faltas, debe ordeñarse dos veces al día, si no podrían enfermarse con mastitis y otras consecuencias. Aún cuando se está arreglado y vestido para ir a una boda, si es momento de regresar a la finca para asistir a una novilla en el parto, se va a la finca con todo y tacos. Así recordó Aixa una de las muchas situaciones donde hay que estar presente y dispuesto a trabajar en el momento en que sea necesario. Sucede de igual forma cuando hay retos mayores, tales como huracanes, terremotos, pandemias y otros acontecimientos.

Lluvias y vientos interminables

Cuando me levanté, dije ‘esto se chavó’. Fue impactante. Yo había hecho un techo nuevo y lo primero que me dijeron los empleados fue ‘todo el techo se fue”, recordó Alex sobre los estragos del huracán María y sus vientos de más de 170 mph. “Cuando pusimos la planta de emergencia, cogió fuego. Tuvimos que llevarnos todo este ganado, y atravesar la finca hacia la otra vaquería colindante”, agregó. Luego, el equipo de trabajo de la Hacienda ordeñó las vacas de ambas vaquerías, descartando por completo 2 ordeños, esto debido al tiempo que las novillas estuvieron expuestas a las altas temperaturas del temporal.

Hacienda Toledo Ramos

Mano de obra: complicación repetida

Los quehaceres de una vaquería no son sencillos. El compromiso, ante situaciones adversas y días normales, es esencial. Aún cuando Alex ha podido contar con su familia y algunos empleados quienes dan la milla extra y forman parte de la Hacienda hace más de 15 años, no siempre ha sido así. Conseguir la mano de obra adecuada que realice trabajos en la finca, ordeño, soldadores, y otras responsabilidades ha sido tarea complicada, aún más luego del huracán María. “Después de María no aparecían constructores para arreglarnos lo que habíamos perdido. Hemos tenido que utilizar [empleados de otras áreas]”, detalló.

Pandemia: crisis inédita

Ante la pandemia por el COVID-19, Hacienda Toledo Ramos y muchos otros agricultores enfrentaron una situación desconocida. “Sentía un poquito de temor al principio porque yo dije: ‘la leche no se va a vender. Esto se va a aguantar. La salud del empleado nos puede comprometer nuestra salud”, dijo Alex. A pesar del miedo a la incertidumbre, la crisis se pudo enfrentar. “La leche se ha vendido. La industria lechera ha seguido de pie. Mis empleados han seguido mano a mano conmigo. Ninguno se ausentó. Siguieron. Me dieron la mano”, reconoció.

En ese momento, el apoyo incondicional y la determinación de los empleados fortaleció la Hacienda, pero, en otras ocasiones, ha sido más complicado aún. Para Alex, uno de los mayores retos fue cuando el ganado sufrió de anaplasmosis bovina y perdió sobre 40 animales. “Uno siente que todo se va a acabar. Es todo un poquito fuerte, pero estamos aquí. Gracias a Dios, el Señor nos ha duplicado y triplicado lo que hemos perdido. Nos ha recuperado, pero son momentos que uno baja la cabeza, y le tiembla la rodilla a uno”, compartió.

A pesar de que estas han sido situaciones puntuales e inesperadas, Hacienda Toledo Ramos y muchas vaquerías del país enfrentan la imprecisión constantemente. Tanto por el ajuste en la fórmula y sistema de pago, y sus cuotas, como la disminución de demanda de leche con el cierre de escuelas durante el verano. Con la experiencia, han descubierto la manera más eficiente de mantener su producción, pero es un proceso cuesta arriba.

“El éxito es levantar la mirada y seguir trabajando hasta donde podamos, hasta donde esté nuestro alcance”.

– Alex Toledo, propietario Hacienda Toledo Ramos

Hacienda Toledo Ramos

Innovación y tecnología por el bienestar del ganado

Continuar la tradición familiar no implica dejar a un lado la innovación y la tecnología para mejorar la producción agrícola, y asegurar el bienestar del ganado bovino. A través de los años, Hacienda Toledo Ramos ha implementado prácticas eficientes para su agronegocio. “Es algo retante; algo que al principio tú dices ‘¿resultará o no resultará?’. Ya uno viene con unas prácticas desde que uno comienza, pero a la larga tú ves los resultados”, compartió el fundador.

Algunos factores innovadores que han implementado en su producción son:

Inseminación Artificial Sexada

Con el fin de conseguir una mayor cantidad de novillas, se han inclinado por la inseminación artificial sexada. “Tiene un 90% de efectividad que salga hembra. Cuesta el doble, pero a la larga vas a tener un reemplazo ahí que no tienes que salir a buscarlo. El costo de la novilla ha subido. Una novilla americana te cuesta $2,500 actualmente. Hace unos años atrás, estaba en $1,800 más o menos”, explicó Alex.

Sistema de Monitoreo: Podómetros

Con este sistema de computadoras que está programado junto a los podómetros que tienen las novillas, mantienen un registro exhaustivo de cada una de las vacas. Así conocen el estado físico del animal, incluyendo su etapa de celo, peso, y más.

Máquinas de Ordeño

El sistema y maquinaria de ordeño es casi automático y permite que la vaca se ordeñe sola, velando por el bienestar de la novilla y su límite de ordeño.

Cepillos y Abanicos

Velando por salud y comodidad de las vacas, cuentan con unos cepillos y abanicos en la sala de espera de ordeño que ayuda a reducir el estrés del animal.

Producción de alimento propio

Con el mismo propósito, producen su propio alimento velando por la calidad y eficiencia de su producción agrícola.

Hacienda Toledo Ramos

Apoyo familiar: clave para el éxito

Ya sea con 50 o 700 vacas, el apoyo y la dedicación familiar es parte de la motivación diaria para Hacienda Toledo Ramos. “A veces yo llego y digo, ‘hasta aquí llegué. Ponle un sign que la vendo’. Muchas veces lo he dicho, y ella (Aixa) es la que me dice ‘hay que seguir”, narró Alex.

“Hemos aprendido que, aunque nos pasen cosas, a veces negativas, son enseñanzas. Y lo tratamos de mejorar y buscar otras alternativas”.

– Aixa Ramos, propietaria de Hacienda Toledo Ramos

En cuanto al futuro de Hacienda Toledo Ramos, hay un detalle claro para Alex: que continúe en familia. “Quiero que sigan conmigo. Que sigan estudiando, que lo están haciendo y les va muy bien, pero que sigamos aquí, mano a mano. Los necesito”, ratificó Alex.  Su visión está en proceso y con ella innovación, tecnología y nuevos conocimientos agrícolas, específicamente liderada por su hijo mayor, Emanuel, quien actualmente estudia agronomía en la Universidad de Puerto Rico.

Mano a mano, año tras año

Desde el 1995, Hacienda Toledo Ramos y Puerto Rico Farm Credit buscan el éxito de este agronegocio familiar. “Ellos han sido muy transparentes conmigo, yo lo he sido con ellos. Mano a mano. Ellos siempre están a la disposición de nosotros. Siempre, con lo que me hace falta, ellos tratan de ayudarme”, reiteró Alex.

Para nosotros en Puerto Rico Farm Credit es de gran honor poder apoyar a los agricultores puertorriqueños que día tras día se esfuerzan contra viento y marea para continuar con su agronegocio, como esta hacienda familiar.

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